La APE acoge la presentación de El Salto: un nuevo proyecto de periodismo cooperativo

Más de 20 proyectos periodísticos conforman una iniciativa colaborativa que aglutina a profesionales y medios de distinta índole

El viernes 24 de marzo, a partir de las 20 horas, la Asociación de Periodistas de Elche (APE), dentro del ciclo de conferencias ‘Periodismo del S.XXI’ acogerá la presentación de El Salto: una alianza de más de 20 proyectos periodísticos de diferentes territorios, temáticas y soportes. La presentación correrá a cargo de los periodistas Ter García y Tomás Muñoz. El acto tendrá lugar en el Salón de Actos de Radio Elche, en la calle Doctor Caro, 53. Como siempre, la entrada será libre hasta llenar el aforo.

El Salto es una iniciativa que trabaja por un periodismo “que no dependa económicamente de la publicidad de las grandes empresas ni de gobiernos; un periodismo de calidad y riguroso; un periodismo que busca cooperar con proyectos afines en vez de competir”.

Una web común y una publicación mensual en la que los profesionales comparten recursos, ideas, coberturas e investigaciones conjuntas. Definido por sus creadores como “un medio de medios”, El Salto está participado, entre otros, por medios como Diagonal, Bostezo, Pikara Magazine, la revista Pueblos y colectivos que realizan proyectos periodísticos audiovisuales como Siberia TV, Galiza Ano Cero o el Colectivo Burbuja. Se trata de una iniciativa que está abierta también a nuevos proyectos y colaboraciones.

Periodismo 2.0: ¿crisis o transformación?

Por Marta Alted

Lo llaman crisis del cuarto de vida, aunque puede darse entre los 21 y los 30 años, especialmente entre los jóvenes que han cursado estudios universitarios. Inseguridad respecto a los logros obtenidos hasta el momento, miedo al fracaso laboral, angustia ante un futuro incierto, frustración… ¿No os recuerda un poco a la profesión periodística? Es el momento de recapitular, analizar la situación y plantearse a dónde queremos llegar en este pequeño universo de precariedad, despidos y presiones de todo tipo.

La existencia de prácticas no remuneradas, promovidas en gran parte por las propias universidades encargadas de formalizarlas, es el primer escollo al que se enfrentan los futuros periodistas. Más tarde y título en mano, esta praxis se perpetúa. Luego llegan nuevas dificultades como la búsqueda de un contrato y salario dignos que nos permitan emanciparnos y seguir desempeñando nuestra actividad.

Varios años después de terminar la carrera muchos nos encontramos en una tesitura muy diferente a la que esperábamos, tanto los “eternos becarios” como los que han encontrado mayor estabilidad, dentro o fuera del sector. Ni que decir tiene que los que todavía están en paro se replantean una y otra vez salidas profesionales alternativas o incluso un cambio de rama de estudios. Y es que el periodismo a veces te encamina hacia otras áreas alejadas de los medios de comunicación tradicionales. Esos con los que fantaseabas y donde imaginabas publicar tu primer reportaje.

La comunicación sigue siendo uno de los motores más potentes de nuestra sociedad, ya sea analógica o digital: en instituciones, empresas, ONG, asociaciones. De los editores de contenidos depende que los mensajes sean veraces, claros y coherentes, a pesar de que hoy en día la inmediatez se erige en nuestro principal enemigo a la hora de proporcionar rigor a la información. Es aquí cuando se encrudece el debate sobre jóvenes profesiones que están en auge, como la del community manager o el social media manager (puestos con  diferencias que todavía no están demasiado claras ni siquiera entre los que desempeñan sus funciones), a menudo ejercidas por la misma persona.

Quien está detrás de un perfil social, un blog, una web o una revista digital elabora contenidos y unifica la comunicación de la empresa o institución para la que trabaja. Un periodista formado entiende el poder que tienen las palabras y les da el valor que merecen. De ahí que sea tan importante la elección de quiénes van a formar parte de nuestro departamento de comunicación, evitando el nepotismo que caracteriza a numerosos organismos públicos y el trillado “las redes sociales de mi empresa las lleva mi sobrino”.

Al margen de las crisis (generales, como la económica; más concretas, como la del periodismo; o personales, como las de edad) los periodistas debemos aceptar la evolución de nuestro oficio y ampliar horizontes con las nuevas vertientes que van surgiendo, especialmente en torno a internet. Esta situación no implica ningún tipo de fracaso, ni siquiera intrusismo laboral. Al contrario. Supone el enriquecimiento de una profesión que ha sido dañada por un ataque constante a su credibilidad y reputación, pero que precisamente por ello merece la pena seguir ejerciendo y defendiendo con cada palabra.

La APE combina periodismo y exilio económico en su próxima conferencia

Noemí López Trujillo y Estefanía S. Vasconcellos, autoras de Volveremos, han llevado al papel las historias de jóvenes que tuvieron que emigrar en busca de un futuro mejor

La Asociación de Periodistas de Elche (APE) reanuda su ciclo de conferencias este sábado 11 de febrero con la presencia de Noemí López Trujillo y Estefanía S. Vasconcellos, dos periodistas que han llevado a la práctica una de las máximas de esta profesión: contar historias. En su caso, la de algunos de los miles de chicos y chicas que, como ellas, tuvieron que marcharse del país que los formó en busca de un futuro.

Con el título de “Contar la migración. Historias de quienes se fueron durante la crisis”, hablarán a partir de las 12 del mediodía en la sala de conferencias de Radio Elche de las experiencias de sus compañeros y compañeras de generación. Esos testimonios orales han dado lugar a Volveremos, editado por Libros del K. O.

Se ha escrito que “Volveremos es un puzzle de testimonios que se lee como se escucha una confidencia a corazón abierto; es la memoria de una generación, y de un tiempo, y de un país, con sus dudas, contradicciones, ilusiones, frustraciones, desengaños, reproches, maletas, despedidas y regresos. Volveremos es como una conferencia de skype con la gente que quieres. Volveremos es una promesa y una amenaza”.

La socióloga Amparo González-Ferrer estima que la cifra real de personas emigradas por la crisis ronda las 700.000

Desde el comienzo de la crisis, decenas de miles de españoles han emigrado, han huido del país, en busca de trabajo. El libro cuenta alguna de las historias que se esconden detrás de la estadística y destila esa tensión humana de miedo y esperanza común a todas ellas.

Es difícil cuantificar el número de emigrados durante la crisis. Las estadísticas oficiales no parecen reflejar la realidad del fenómeno. Uno de los estudios alternativos más recientes es el que realizó en 2013 la socióloga Amparo González-Ferrer investigadora del CSIC. En 2012, el Instituto Nacional de Estadística estimaba que desde 2008 habían emigrado 225.000 españoles. González-Ferrer calculó que la cifra real se acercaba a los 700.000. «Los datos oficiales están basados en las bajas padronales, que se producen solo si los emigrados se dan de alta en los consulados de España. Esta inscripción muchas veces no se realiza aunque la persona viva fuera durante años.

En 2013, España era el segundo país que más emigrantes laborales enviaba a Reino Unido, solo por detrás de Polonia. Tres años antes estaba 12 puestos más abajo.

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Estefanía S. Vasconcellos (Salamanca, 1988). Licenciada en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y Máster de Periodismo en ABC. Ha trabajado en El Mundo, ABC y La Aventura de la Historia. Durante su estancia en Inglaterra cubrió el Brexit para El Español. Actualmente colabora con Jot Down y estudia un Máster de Análisis Político y Electoral en la UC3M.

Noemí López Trujillo (Bilbao, 1988) comenzó Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche y finalizó la licenciatura en la Universidad Carlos III de Madrid. Ha pasado por los diarios ABC, donde también realizó el Máster bajo la dirección de Alfonso Armada, y 20minutos. En 2015 emigra a Manchester (Inglaterra), donde se establece como periodista freelance. Ha colaborado en publicaciones como Jot DownLetras LibresTintaLibreVice y El Español. En este último fue contratada a mediados de 2016, excusa por la que regresó a España.

La APE expresa su solidaridad con los despedidos del diario La Verdad y reitera su denuncia de la precariedad laboral y salarial en el sector

El cierre del periódico en la provincia de Alicante se ha comunicado este lunes y deja en la calle a 30 trabajadores

El diario La Verdad ha comunicado esta mañana el cierre de sus dos ediciones en la provincia: Alicante-Elche y Orihuela, Torrevieja y Vega Baja. De esta forma, la cabecera fundada en 1903 ya no estará en los kioscos de la provincia desde mañana martes 24 de enero. El cierre afecta a unos 30 trabajadores y trabajadoras. La mitad de ellos estaban en plantilla y el resto disponía de un contrato de especial relación con la empresa que no supone necesariamente el cobro de indemnización en caso de cierre. La Asociación de Periodistas de Elche (APE) quiere hacer pública su solidaridad con nuestros compañeros e incidir nuevamente en las condiciones salariales y laborales en las que se está trabajando en los medios de comunicación.

El director general y el director gerente del diario han comunicado a media mañana en la redacción de Alicante la orden del grupo Vocento para el cierre del periódico en la provincia debido a los malos resultados económicos. La comunicación se ha realizado por teléfono en el caso de los trabajadores de otros municipios, como Elche y la Vega Baja, quienes ya estaban realizando sus tareas informativas de la jornada.

Última portada de la edición de Alicante-Elche del diario La Verdad publicada este lunes 23 de enero
Última portada de la edición de Alicante-Elche del diario La Verdad publicada este lunes 23 de enero

La Verdad ya sufrió en 2013 un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que acabó con la mitad de la plantilla y con el cierre de su delegación en Elche. Fuentes de los trabajadores han señalado como causa del ERE de extinción comunicado esta mañana que la mejora de los ingresos por publicidad registrada durante el último ejercicio no ha sido suficiente como para mantener abierto el periódico en la provincia.

Estas mismas fuentes han señalado que la plantilla estaba compuesta en la actualidad por una quincena de trabajadores y otros tantos colaboradores mediante el denominado contrato de especial relación. Algunos de ellos han reconocido tener estipuladas indemnizaciones en el caso del cese de la actividad, lo que les evitará verse en la calle y sin ingreso alguno de un día para otro.

El cierre del diario La Verdad en Alicante es una muestra más de la crisis económica en la que sigue inmerso este país y la prensa en papel en particular que, además, continúa sin encontrar una salida a la competencia digital que le roba lectores a miles.

Desde 2009, los despidos se cuentan por miles, las reducciones de plantilla están incidiendo negativamente en la calidad del producto periodístico y la precariedad económica y laboral se ha adueñado de un gremio que ha visto cómo los sueldos se siguen rebajando ejercicio tras ejercicio -siempre con la amenaza del despido- y cómo los trabajadores y trabajadoras en plantilla se sustituyen por falsos autónomos.

Desde la Asociación de Periodistas de Elche queremos mostrar nuestra solidaridad con todos los compañeros y compañeras del diario La Verdad y, en especial, con aquellos que hasta la mañana de hoy han ejercido sus tareas informativas en Elche.

 

El periodismo que me he perdido

Por Javier Pascual

Pronto hará ya ocho años desde que dejé el periodismo activo y me convertí en un receptor más de noticias e informaciones. Durante este tiempo, las cosas han cambiado tanto que parece que hayan pasado décadas.

Allá por los años 80 en las facultades de Ciencias de la Información se nos decía que la radio era inmediatez, que la prensa escrita ofrecía reflexión y que el señor o la señora que nos contaban las noticias era como un comensal más en nuestra mesa.

Hasta muy poco antes de pasar a la retaguardia, en algún medio se pensaba que Internet sólo era una distracción para que sus redactores perdieran el tiempo en la red en lugar de dedicarse a producir. Así fue hasta que la revolución digital comenzó a adquirir tales dimensiones que los periódicos empezaron a desparramar sus informaciones gratis por el ciberespacio.

Esa más que cuestionable decisión empresarial ha llevado al borde de la crisis, cuando no al cierre, a todas las cabeceras, ya sean de prensa nacional, regional o provincial. Mientras los editores tratan ahora de encontrar el remedio a sus males, los periodistas también hemos visto como la era digital ha afectado a nuestra tarea.

Apenas se percibe esa diferencia de la que se nos hablaba en las facultades. Todos los medios compiten ahora por la inmediatez en las redes sociales con el riesgo que conlleva en la confirmación de noticias, de datos, de fuentes informativas; la primera regla de la práctica periodística.

A estas alturas, los profesionales hemos asumido sin complejos que tenemos que hacer varios productos a la vez, asumir tareas correspondientes a diversas categorías profesionales y, por supuesto, situar nuestras informaciones en Facebook, Twitter, Periscope, Instagram… y lo que venga.

La facilidad que ofrecen estos canales para difundir cualquier mensaje y conseguir más audiencia o impactos ha llevado a las empresas periodísticas a volcarse en ellos y a convivir con otros emisores, a veces disfrazados de medios de comunicación, a veces ni eso.

Aunque sólo fuera como medida de autoprotección, en esa jungla digital, el receptor debería saber separar el grano de la paja en todo lo que le llega a través de su tablet o smartphone. Demasiado trabajo cuando apenas se lee más allá de un titular que, cuanto más impactante sea, mejor; cuando las noticias compiten con cualquier otro tipo de mensaje envuelto como tales en el patio de vecinos que son las redes sociales; cuando, a menudo, nuestra praxis ahonda en el descrédito de nuestra profesión. Parece que en la red todo cabe y vale por un click, desde el listado de las diez deportistas más sexys del año hasta el enésimo vídeo de gatos que triunfa en Youtube.

La evolución de los gabinetes de prensa durante estos últimos años también ha sido singular. Como no podía ser de otra forma, se han subido a la ola de las redes sociales para mandar sus mensajes sin intermediarios y han aprovechado la falta de personal para colocarlos sin anestesia en buena parte de medios de comunicación. Ahora, los cortes de audio y vídeo llegan perfectamente editados a las redacciones -o lo que queda de ellas- y para el texto sólo hace falta tocar dos teclas, la del copia y la del pega. Pero tampoco hay que engañarse. Esa siempre ha sido la misión de los compañeros que trabajan al otro lado, ya sea en instituciones públicas, privadas o empresas.

La clase política, que antaño llamaba a las redacciones y se moría de gusto porque le pusieran delante una alcachofa -como se conoce en el argot a un micrófono- ha encontrado en las redes sociales los canales para enviar su mensaje sin intermediarios y eso siempre quiere decir también sin preguntas. Y lo peor es que muchos profesionales parece que los hemos asumido como una de nuestras tareas diarias y estamos más pendientes de lo que dice fulanito o menganito a través de Twitter o Facebook en lugar de ver qué sucede realmente a nuestro alrededor.

Este parece ser que es el nuevo periodismo. Me he perdido muchas cosas, demasiadas, pero la velocidad con la que cambia todo esto no debería impedirnos hacer una reflexión sobre adónde vamos y qué queremos ser y hacer. O quizás me haya hecho demasiado mayor para ciertas cosas.

En periodismo, hay que tomar partido… por la igualdad y la justicia social

Por Lorena Escandell Carbonell

La objetividad en periodismo no existe, como planteaba la compañera Cristina Medina en un post anterior. De una forma u otra, las y los periodistas tomamos parte en aquello de lo que informamos. Los medios de comunicación, también, por mucho que digan que no asumen como propias las ideas o las acciones de sus agentes colaboradores.

Cuando el diario Información incluye un anuncio sexista del D´Angelo Palace, que ofrece a las mujeres como objetos sexuales y promueve el (ab)uso de éstas, no sólo participa en una posible ilegalidad, ya que la publicidad sexista es ilícita según la Ley General de la Publicidad, también contribuye a normalizar la violencia de género y a legitimar el sistema de desigualdad social (patriarcado) que la genera.

Y no es todo. Esta práctica, más habitual de lo que debería, contradice los principios básicos de nuestra profesión, íntimamente relacionados con los derechos, libertades y valores democráticos (como la igualdad); compromete el ejercicio libre e independiente del periodismo en su propia redacción (¿van a denunciar otras posibles prácticas discriminatorias y/o delictivas de sus anunciantes?) y menoscaba la credibilidad y la honorabilidad del colectivo periodístico en su conjunto.

La esencia de la empresa informativa es social, de ahí que se le atribuya una serie de responsabilidades para con la ciudadanía. Por tanto, el interés general debería limitar la actividad económica de los medios de comunicación. El propio Código Europeo de Deontología del Periodismo del Consejo de Europa reconoce que ni la calidad de las informaciones u opiniones ni el sentido de las mismas deben estar mediatizadas por las exigencias de aumentar la audiencia o en función del aumento de los ingresos por publicidad.

Todo anuncio, toda imagen, todo elemento que aparece en los medios lleva implícito un mensaje, una información que el público decodifica e integra a su sistema de creencias y valores, y que el emisor, de algún modo, incluso simbólico, asume. Por eso, en los últimos años, algunos medios de comunicación, conscientes de su potencial socializador y en un ejercicio claro y real de responsabilidad social, han desarrollado códigos éticos de publicidad. La Marea, por ejemplo, no acepta anuncios sexistas, racistas o que menoscaben la dignidad humana, como los de prostitución. Han tomado partido, igual que el diario Información, salvo que el compromiso de los primeros es con la igualdad y la justicia social, con el periodismo, no con don dinero.

Hace unos días, el compañero David Bollero nos animaba a plantarnos contra los contenidos sexistas de las empresas informativas, hecho que comparto y defiendo, pues las equidistancias son tan injustas y dañinas como las mentiras, como afirmó la periodista Rosa Solbes en la última conferencia de la Asociación de Periodistas de Elche (APE). Deberíamos indignarnos, rebelarnos contra un sistema que nada tiene que ver con nuestra concepción del periodismo y que tanto nos perjudica. En mi opinión, hacer lo contrario no significaría precisamente ser objetivos o neutrales.

Normalizar el sexismo y la violencia, por acción u omisión, ayuda a sostener las estructuras de poder que crean la desigualdad, implica estar con las mismas élites que nos despojan de toda dignidad y humanidad, y dar la espalda a la gente, esa gente que espera tantísimo de nosotros.

La transición política y la sociedad valenciana de los últimos 40 años a debate de la mano de las periodistas Rosa Solbes y Esperança Costa

El sábado 17 de diciembre, a partir de las 12 horas en la sala de conferencias de Radio Elche, la Asociación de Periodistas de Elche organiza una nueva conferencia englobada dentro del ciclo Periodismo del Siglo XXI. Bajo el título ‘La transición valenciana, una revisión periodística’ Esperanza Costa (Gandía, 1963) y Rosa Solbes (Alicante, 1950) desgranarán la transición política y la sociedad de los últimos 40 años en la Comunitat Valenciana a través de las vivencias y la experiencia profesional de la propia Solbes, que ha desarrollado su vida profesional en medios como TVE, Interviu, El Periódico de Catalunya, Primera Página o Diario de Valencia. Asimismo, Solbes es directora fundadora de Ràdio 9 y fue miembro del último consejo de administración de RTVV, viviendo el nacimiento y la muerte de los medios de comunicación públicos valencianos.

Costa es la autora del libro ‘Rosa Solbes. El periodisme insurgent‘. Obra en la que ofrece documentos inéditos y anécdotas clave que ayudan a comprender la realidad valenciana de los últimos 40 años a través de la trayectoria de la propia Solbes. Costa ha trabajado en medios como El País, Canal 9 o ADN y ha sido colaboradora en otros como Levante-EMV, NAT o Escuela Española. Asimismo, fue secretaria general de la Unió de Periodistes Valencians (1999-2003). La obra de Costa servirá como hilo conductor de la propia conferencia.

Tras la conferencia se abrirá un pequeño coloquio en el que los asistentes podrán intervenir. La entrada es libre y está sujeta al aforo de la sala. Al finalizar la misma, los asistentes que deseen adquirir el libro ‘Rosa Solbes. El periodismo insurgent´ podrán hacerlo en un stand habilitado para la ocasión en la misma sala.