Comunicado por los ERTE en periodismo en nuestro entorno más próximo

En este día de los trabajadores y trabajadoras, marcado por una situación excepcional que nos ha cambiado la vida a todos, desde la Asociación de Periodistas de Elche (APE) nos queremos solidarizar especialmente con nuestro gremio, que desde la crisis de 2008 lleva sufriendo unas condiciones laborales bastante inestables, muchas de ellas precarias, lejos de los años de bonanza previos a la crisis. Ahora, con esta pandemia por el coronavirus, la paralización de la actividad económica vuelve a caer como una losa sobre los trabajadores y trabajadoras de la comunicación, que también están sufriendo los ERTE como tantos otros a nivel estatal.

Es por ello que queremos solidarizarnos con los y las compañeras que han sufrido estas suspensiones de contrato, conscientes de que será difícil la vuelta al trabajo en muchos de estos casos por la dinámica económica: si bajan los ingresos, seguramente no todos los medios volverán a asumir a los redactores que ya estaban. En ese sentido, queremos mandar nuestro apoyo y fuerza especialmente a la plantilla que más cerca tenemos en la ciudad, en el Información, de Prensa Ibérica, cuyo ERTE para toda la plantilla con una reducción del 50% de la jornada se aplicó en marzo para cuatro meses y después de despidos que tuvieron lugar en enero. También a los compañeros y compañeras de El Mundo (Unidad Editorial) a nivel autonómico, cuyo expediente se ha aplicado recientemente y durará hasta septiembre, dejando solo a tres trabajadoras en toda la comunidad.

Desde la APE queremos enviar un fuerte abrazo por este nuevo golpe del que no será fácil recuperarse y que precariza todavía más la labor de los medios de comunicación a nivel local, provincial y autonómico. Experiencias como esta nos hacen sentir una gran incertidumbre sobre el camino que sigue la profesión, pero nos reafirman también en la necesidad de que nos organicemos, sea en asociaciones como la nuestra o en sindicatos, máxime en situaciones como las que hoy denunciamos, puesto que sin unas condiciones dignas, no se puede desempeñar correctamente nuestra labor. Y sin periodistas, no hay periodismo.

En una época en la que estamos viendo salpicada nuestra profesión e incluso poniendo en entredicho la credibilidad de los medios, esta situación dificulta aún más nuestro trabajo. El Derecho a la Información es un Derecho Fundamental y debe estar protegido por todas las instituciones de un país democrático, garantizando el ejercicio digno del periodismo que propicie una ciudadanía informada. La lucha colectiva tiene más sentido que nunca por nuestros derechos laborales.

Desinformación por coronavirus

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Por Sandra Morell Alemany

En estos días tan extraños y convulsos de confinamiento por coronavirus no puedo creer lo que veo. Podía esperar algunas cosas, aunque no imaginaba la irresponsabilidad y la falta de escrúpulos de algunos medios “de comunicación” a los que llamaría medios “de difusión de bulos”. Eso no es periodismo, es bulocracia y mata a la información.

Sé que hay muchos profesionales que son honestos y rigurosos con la información, pero el ruido que hacen los otros es insoportable porque cuentan con la colaboración de grandes medios para esparcir sus mentiras o medias verdades y crear odio, miedo y crispación en una sociedad que está atravesando una situación terrible. Además, la bola engorda a través de la redes sociales y se difunden mensajes falsos y capciosos.

Un ejemplo son las publicaciones de algunos medios o periodistas durante esta emergencia social. En la primera imagen se muestran dos portadas de ABC, una referida al Covid-19, de abril de 2020, y otra sobre el rescate a la banca de 2012. Para informar sobre medidas sociales ante el coronavirus, utiliza la palabra “alud”, algo que arrasa con todo a su paso. Sin embargo, la ayuda a la banca es un “dulce rescate”. Las palabras se usan con clara intencionalidad: a los bancos se les rescata dulcemente, mientras que rescatar a las personas significa imponer ideología. Rescatar a la gente es ideología y rescatar a la banca es justo y necesario.

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La segunda imagen es de elEconomista.com. Aparecen dos noticias contrapuestas en las que se observa que depende de quién proponga unas medidas similiares, son buenas o malas y se cuentan de una manera u otra. El tercer ejemplo es un bulo que difunde Eduardo Inda, desmentido por el Parlamento Europeo. Este periodista tiene 169.000 seguidores en Twitter, 169.000 personas que reciben el bulo como si fuera información veraz. Sigue el principio de miente que algo queda. Y eso no es periodismo, por mucho que se empeñen.

 Estamos presenciando un uso de los medios de comunicación que responde más al partidismo, la falacia y al todo vale, que a la función y responsabilidad social del periodismo. ¿Dónde queda la ética, el rigor informativo, la veracidad, las voces expertas?¿Dónde queda la información? El periodismo es un servicio esencial que no podemos ensuciar.

 Es indecente pretender imponer los intereses privados disfrazándolos de información, sin importar el miedo, la psicosis y el caos que se crean en una sociedad al borde del colapso en la que las personas más vulnerables se han vuelto a quedar sin nada. Eso no es periodismo. Eso no podemos permitirlo.