Comunicado APE por los despidos en Información

Desde la Asociación de Periodistas de Elche (APE) queremos manifestar nuestra solidaridad con la plantilla del periódico Información, que ha vuelto a vivir otro capítulo de despidos, esta vez a tres periodistas y cuatro administrativos. Una pésima noticia para el periodismo en general y para el de nuestra zona en particular, mostrando una vez más que el sector continúa en una situación complicada, en la que los recortes y las reducciones afectan los de siempre, las y los trabajadores.

Es óbice recordar la importancia del periodismo para una ciudadanía informada y que a su vez sus profesionales puedan fiscalizar las actuaciones tanto de la política como del resto de ámbitos y sectores, cumpliendo con el Derecho a la Información.

Asimismo, tampoco queremos olvidarnos de que el grupo Prensa Ibérica, propietario del diario Información, adquirió el Grupo Zeta (dueño de rotativos como el diario Sport o El Periódico de Catalunya) por unos 10 millones de euros y una quita de deuda de Zeta hacia entidades financieras del 70% en 2019. Poco después, se inició en Prensa Ibérica un “plan de ajuste” que afectó a 60 trabajadores de todo el país.

Otra decisión empresarial en la que vemos una vez más la gestión que se realiza, y por dónde viene la reducción de recursos y los recortes: por la plantilla, la parte fundamental para sacar adelante el diario.

Por último, también queremos mostrar nuestro apoyo a los y las compañeras del periódico que hoy han publicado sus noticias sin firmar. Y animamos a la plantilla a que siga manteniéndose unida ante la situación de recortes y movilizándose contra los mismos.

Cómo conté el Camp d’Elx por las ondas

Teresita Quiles
Con Teresita Quiles, la poetisa del Vinalopó, en su casa de Matola.

JOSÉ RAMÓN ESQUINAS

Hace ya algún tiempo que me metí en una casa cochambrosa y llena de poesías colgadas de las paredes. Eran de la poetisa del Vinalopó, Teresita Quiles, una octogenaria que tuvo la oportunidad de marchar a Madrid a estudiar siendo una niña y no lo hizo por imperativo de su madre, que temía lo que pudieran decir de ella los vecinos. En su pequeña morada de Matola, que compartía con su nieto, me refugié de la realidad entre sus versos por algo más de una hora y, cuando salí de aquellas cuatro paredes, comprendí que hay historias enterradas por el paso del tiempo que te topas en el camino inesperadamente y que hacen falta, me hacían falta.

Ésta fue una de las 400 personas del Camp d’Elx a las que entrevisté al azar a lo largo de un año y medio de travesía por el campo ilicitano. Han pasado ya tres, y puedo decir que ha sido unas de las experiencias periodísticas más placenteras que nunca he vuelto a vivir. Un recorrido por las pedanías era una serie de 29 reportajes radiofónicos semanales de 35 minutos que se emitían cada domingo en el programa Los fines de semana de TeleElx Radio Marca, donde colaboré más de dos años. Los libros de Baltasar Brotons me ayudaron mucho en el camino, ya que fue uno de los veteranos que mejor han reflejado la evolución del campo. Por eso también aproveché para orquestar un homenaje a título póstumo con vecinos allegados a él. También recuerdo el emotivo homenaje al artista Paco Viudes o al hotel de Arenales en sí, recreando cómo eran las instalaciones en los años sesenta a través del testimonio de María Sabater, la viuda del constructor que levantó este icono que lleva muchos años agonizando en primera línea.

Esta aventura local me dio otra perspectiva de todo. Sobre todo me hizo plantearme por qué el ser humano tiene ese ansia de viajar hacia límites insospechados si no conocemos al vecino que vive al lado. La misión era, también, lograr que residentes de otras pedanías o de ciudad empatizasen y conocieran costumbres próximas que en conjunto hacen grande a Elche, teniendo en cuenta que el grueso del término municipal es terreno rústico.

Doy gracias de haber podido tocar muchos timbres y haberme tomado muchas infusiones al cobijo de esa buena gente del campo para conocer por qué viven, dónde viven, qué inquietudes y miedos los acompañan cada día… Doy gracias también por haber sido fuerte de voluntad cuando en otros sitios no me abrieron la puerta, cuando no sabía dónde ir y hacía kilómetros y kilómetros con mi pequeña Opel Combo buscando historias que mereciera la pena contar, que me llevasen a los años cincuenta cuando los novios se hacían novios en los cines al aire libre y cuando la aprobación de los padres era esencial. O historias de superación.

El trabajo era completo, porque después de almacenar horas y horas de testimonios en la grabadora donde había de todo (desde un experto en Historia contando los orígenes de la torre de Carrús hasta vecinos indignados porque se sienten olvidados por la Administración), llegaba la parte en la que el Adobe Premiere y yo nos veíamos las caras. Una línea de tiempo y 35 minutos para hacer viajar al oyente. La postproducción es esencial. Sonidos de campanas, violines o del arado en el campo acompañan al mensaje y lo hacen más fuerte para introducir a todas estas familias, que sin tener nada que ver las unas con las otras, contaban su vida desde su prisma.

Esta experiencia me ofreció la capacidad de orientarme y conocer el entorno. Desconocía la cantidad de pedanías que hay en Elche cuando me encargaron la tarea, y eso que me he criado en una, en Torrellano Alto, que no Torrellano Bajo, que es otra, para quien no lo sepa.

Camp d'Elx
Protagonistas de la serie Un recorrido por las pedanías, de TeleElx-Radio Marca

En aquellos tiempos tenía mínimas tablas en esta profesión. Era un recién graduado que necesitaba un soplo de aire que lo hiciese reaccionar y servir de altavoz de infinitas personas que nunca tienen su sitio en la radio, en la tele o la prensa porque damos sus testimonios como meras formas de vivir, y siempre le damos más espacio a la urgencia, al representante, a la autoridad, convirtiendo al final el mensaje en homogéneo y sin novedad. Estoy orgulloso de haber contado tantas formas diferentes de vivir y de haber llorado con ellas. Gracias Teresita Quiles en representación de todas esas mujeres y hombres que me trataron con tanto cariño y con esa suave admiración de “un periodista quiere conocernos”. Este fue otro motivo que me dio para pensar que no podemos alejarnos de la gente porque entre todos construimos el relato y separarnos sólo conlleva que el ciudadano de a pie nos relacione con otras esferas, y dude.

Con todo ello aprendí que el periodismo es la calle. Es escuchar, palpar, entender y empatizar. Hace algo más de cuatro años que tengo un papelito más grande que un Din A3 firmado por el Rey que dice que soy graduado en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández de Elche. No entraré en el debate sobre cuánto nos prepara asistir a clases teóricas y carentes de práctica durante cuatro años, pero gracias a ese paso puedo decir que he sido testigo “acreditado” de historias sobrecogedoras del campo ilicitano, y sólo a 10 kilómetros de casa.

En cuanto a mi trayectoria, durante el tercer curso de Periodismo, compaginé por primera vez clases con prácticas en verano en TeleElx, la que en ese momento era la única tele local en la ciudad (saludos a los compañeros de Elche 7TV). Después de cubrir ruedas de prensa y realizar algún que otro reportaje descubrí que este podía ser mi camino. Todos los días llegaba a casa extasiado, transmitía a mi familia tanta felicidad al ver que al final le había encontrado sentido a la carrera que la sonrisa nunca se me desdibujó aquel verano. Lo más reconfortante vino después, cuando me propusieron colaborar en el mismo grupo de comunicación pero esta vez en la radio, colaborando como reportero en un magacín de fin de semana. Ahí las pedanías alcanzaron su espacio de reivindicación y mostraron su identidad, o esa fue, al menos, la intención.

Después acabó el proyecto con este magacín y nunca más se retomó, toda una lástima. Con incertidumbre por no saber hacia dónde tirar y sin ningún quehacer, me dediqué a estudiar inglés y diseño gráfico, así como a grabar videos en Youtube para no perder esa conexión entre la cámara, la gente y los relatos, bajo el nombre #Esquinasheterocromicas (canal que me gustaría reactivar y no he encontrado momento).

Trabajando en un un rent a car y durante ese periplo recibí la oferta de colaborar en el diario Información Elche, hace ya algo más de dos años. Renuncié a entregar y ordenar coches y desde entonces cubro la actualidad de la comarca. Pero este es un berenjenal en el que me gustaría meterme en otro momento para contaros, ya que el chip en este trabajo es completamente diferente al relato distendido del Camp d’Elx. Prima más la prisa, los cambios y hace falta mucha paciencia.

Así aprendí a ser periodista

Rueda de Prensa de Narcís Serra en PSOE Elche- Elecciones Europeas junio 1994
Rueda de prensa de Narcís Serra en Elche, 1994 / José García Domene

POR DOMINGO LÓPEZ

Empecé a estudiar Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) el año que murió Franco; sí, ese al que ahora algunos intentan “resucitar”. Por eso, a finales de 1975 y durante buena parte de 1976, todavía era habitual encontrarse por los pasillos de la universidad a parejas o grupos de “grises” retirando carteles o disolviendo, porra en mano, alguna que otra reunión o asamblea de estudiantes. En este ambiente de explosión de libertad aún reprimida aprendí lo que era el lead o entradilla de una noticia, la fórmula de las cinco W (What, Who, When, Where, Why) y una H (How), es decir, el qué, quién, cuándo, dónde, por qué y cómo, que siempre deben responderse en una información para que ésta sea completa y las pautas, y normas básicas para la correcta redacción periodística. 

También conocí cómo se organizaban las distintas secciones de un periódico y me explicaron las claves para hacer un reportaje en sus diversas variantes o para plantear una entrevista; todo siempre acompañado de mucha teoría sobre los medios de comunicación,  Marshall McLuhan (el de el medio es el mensaje), Umberto Eco, la semiótica de la comunicación de masas, ética periodística, algo de economía, política, relaciones internacionales, la comunicación en el ámbito de la publicidad, etc., etc. Incluso tuvimos la oportunidad de hacer unas pequeñas prácticas de radio y televisión en los estudios que la UAB inauguró casi al final de los cinco años de carrera. Algunos de mis profesores, como Lluís Bassets, siguen hoy activos en medios como el diario El País. Otros, es el caso del ya desaparecido Iván Tubau, han dejado una profunda huella en el periodismo cultural de prensa escrita y televisión. 

Durante toda la carrera, y con la excepción de puntuales trabajos que nos encargaban los profesores a lo largo de cada curso, no tuve la oportunidad de realizar prácticas en ningún medio de comunicación. Eso sí, trabajé muchos fines de semana de caddie en el club de golf de San Cugat del Vallés; y en los veranos, me dediqué a recoger melones en el campo de Murcia o a poner copas en un pub de mi pueblo, Alcantarilla. Hasta me atreví un año a hacer la vendimia por tierras francesas. Necesitaba pasta y entonces la opción del repartidor de Telepizza aún no había llegado.

Así que, de pronto y casi sin darme cuenta, me veo con la carrera acabada y en posesión del título de Licenciado en Ciencias de la Información. Ya era periodista. Eso pensaba yo, pero la sensación que tuve cuando dejé la facultad era parecida a la que experimenté cuando me saqué el carné de conducir: había aprobado el examen, sí, pero no me atrevía a coger un coche y mucho menos a circular por una gran ciudad. Es decir, me faltaba lo esencial: práctica y rodaje.

En mi caso, y para ponerlo aún más complicado, mis primeras experiencias “periodísticas” fueron en una publicación comercial gratuita. Me harté a escribir reseñas publicitarias y publirreportajes al dictado, pero eso no era periodismo. Para que el circuito se fuera completando, poco después tuve la oportunidad de trabajar como corresponsal del diario La Verdad y de Radio Nacional de España (RNE) en Alcantarilla.

En la facultad no me habían enseñado cómo tratar a los políticos y, por mucha teoría recibida, tampoco me habían dicho cómo evitar pillarme los dedos con algunas informaciones.  De modo que la primera consigna que me dio mi redactor jefe de La Verdad fue: “Tú cuando llames a un concejal por teléfono empieza tuteándole y recalca la fuente todas las veces que sea necesario en la información”.

Y como suele ocurrir en todos los pueblos (y diría que, incluso, en muchas ciudades), dado que los ayuntamientos suelen ser los entes generadores de la mucha o poca información diaria, en ese periodo pude comprobar las dificultades y trabas con las que se encuentran los corresponsales de pequeñas localidades para obtener noticias. Era frecuente tropezarme en plena calle o en una cafetería con esos concejales y políticos con los que trataba, momento que aprovechaban para echarme la bronca porque lo que había salido publicado ese día (en especial el titular, que te lo había cambiado el redactor jefe) no era de su agrado. Por muchas explicaciones que dieras, sabías que se te había cerrado una puerta durante una buena temporada. 

Total, que entre la corresponsalía, colaboraciones en la Hoja del Lunes de Murcia, la aventura de poner en marcha Radio Alcantarilla, además de otras experiencias en publicaciones de carácter semanal, buena parte del rodaje estaba ya culminado y el diario La Verdad me ofreció un contrato de redactor en su delegación de Elche. Aquí vine para trabajar durante algo más de tres años cubriendo todo tipo de acontecimientos y cogiendo cada vez más “tablas” hasta el punto de atreverme con la elaboración, de vez en cuando, de artículos de opinión. Y tengo que agradecer al delegado de La Verdad de entonces, Arturo Andreu, que me animara a compaginar la información con la opinión, sabiendo en cada momento qué estaba haciendo y las diferencias entre una y otra.

Más tarde trasladé los trastos al diario Información, medio en el que he desarrollado la parte más extensa e importante de mi vida laboral y donde desempeñé labores informativas prácticamente en todas las secciones, si bien en una última etapa me centré más en la información económica y política.

Pasar por las distintas secciones de un periódico es probablemente la mejor forma de convertirse en un “todoterreno”, una especie de profesional del periodismo en fase de extinción. Te da una visión mucho más amplia de la realidad social, te permite conectar con muchos más colectivos ciudadanos (potenciando tu agenda de contactos) y adquieres resortes en la redacción periodística para atender cualquier evento, sea del tipo que sea, de una forma más que digna. 

Llegado a este punto, y para entrar un poco en la polémica suscitada al decidir la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) suprimir la disposición adicional que permitía, con carácter excepcional, la admisión como socios de quienes, sin tener la titulación de Periodismo, Comunicación o Comunicación Audiovisual, ejercen el periodismo como principal medio de vida, diré que el título certifica que has recibido una formación y que, supuestamente, estás preparado para ejercer la profesión, pero no te acredita como periodista. Y me voy al Diccionario de la Lengua Española para buscar el término ACREDITAR:  hacer digno de crédito algo, probar su certeza o realidad, afamar, dar crédito o reputación, dar seguridad de que alguien o algo es lo que representa o parece. Éstas son las tres principales acepciones. 

Como en todas las profesiones, la de periodista se puede desempeñar con mejor o peor criterio, actitud y competencia. En mi caso, la práctica y el trabajo jornada tras jornada en una etapa en la que todavía no habían irrumpido con fuerza las nuevas tecnologías, ha sido lo que ha hecho sentirme periodista, no la posesión del título, aunque no reniego por ello de lo que aprendí en la facultad. Luego está la cuestión de la ética periodística, algo que, en mi opinión, se ha devaluado mucho en los últimos años con demasiados casos de periodistas o pseudoperiodistas con pocos escrúpulos, atrincherados en determinadas posiciones ideológicas y que optan por enarbolar banderas en detrimento de la necesaria objetividad informativa.

Si a esto unimos los efectos de la crisis en el sector, el deterioro de la profesión por la precariedad laboral y las exigencias de empresas que no ven más allá de contar los clics o pinchazos de una noticia en Internet, junto a la irrupción de las redes sociales como herramientas alternativas (con todo lo bueno y lo malo que tienen) a los medios clásicos, tenemos el cóctel completo que configura la realidad actual del sector. Una realidad marcada, como la política, por un preocupante descrédito de la profesión.

La APE y Amnistía Internacional Elche se unen para celebrar el Día Mundial de la Libertad de Prensa

La Asociación de Periodistas de Elche (APE) y el grupo local de Amnistía Internacional (AI) conmemoran esta semana el Día Mundial de la Libertad de Prensa que se celebra cada año el 3 de mayo. Para ello, han organizado un acto con el que, en particular, tratarán de visibilizar los riesgos a los que se exponen los profesionales de la información en Turquía y también se repasarán los retrocesos de la situación de la libertad de prensa a nivel mundial y de la importancia asociativa para luchar contra la precariedad en el ámbito más cercano.

Este sábado 12 de mayo, a las 12 horas, tendrá lugar una mesa redonda en la sede de Amnistía Internacional Elche, calle Sant Pere, 9. La APE y AI acogen al editor turco Mehmet Siginir, que aportará su experiencia tras ser despedido de su medio en Turquía y tener que exiliarse en España después de recibir presiones del gobierno turco. En esta mesa redonda también participará el periodista Pablo Serrano, de la Asociación de Periodistas de Elche, que aportará datos sobre la importancia de la unión en el periodismo ante el panorama de precariedad de la profesión. Por otra parte, la periodista Alexandra Murcia, de Amnistía Internacional, presentará datos sobre el retroceso de la libertad de prensa a nivel mundial a través de casos concretos.

Mehmet Siginir ha editado y traducido más de 70 libros y ha sido editor jefe de la revista trimestral Cascada (2012-2016). Participa habitualmente en conferencias, ferias de libros y actos públicos en Latinoamérica y España. Vive exiliado en España, con su esposa española y sus hijos, y en la actualidad coordina la Plataforma Pro Derechos y Libertades, que defiende los derechos humanos y las libertades con un enfoque especial en Turquía.

Editor turco Mehmet Siginir

Información de Mehmet Siginir

Mehmet Siginir aparece en una lista de periodistas y editores buscados por el gobierno de Turquía. El gobierno de Turquía comenzó a tomar control de medios y editoriales mucho antes del intento de golpe de Estado de julio de 2016, y eso es algo que el editor turco Mehmet Siginir puede narrar en primera persona.

Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Fatih, Estambul, Siginir llevaba 13 años trabajando para la editorial Kaynak Publising Group, confiscada por las autoridades turcas en noviembre de 2015. Le había llegado el turno en el proceso de intervenciones de empresas e instituciones privadas pertenecientes a simpatizantes del movimiento Gulen que comenzó en 2013, tras revelarse varios escándalos de corrupción que salpicaban al gobierno y al entorno del presidente turco.

A Mehmet Siginir le despidieron el 12 de febrero de 2016, mientras estaba en el hospital siguiendo el tratamiento de su hijo mayor, aquejado de una gravísima enfermedad que acabaría con su vida el 1 de marzo. La noche del intento de golpe, el editor sintió una gran preocupación, pues contaba con que irían a por él, agravando así la situación de su familia golpeada por la tragedia. Un mes después, cuando logró completar la documentación, pudieron abandonar Turquía. En enero de 2017, su nombre apareció en una lista de periodistas y editores contra los que se habían dictado órdenes de detención.

Mehmet Siginir ha editado y traducido más de 70 libros y ha sido editor jefe de la revista trimestral Cascada (2012-2016). Participa habitualmente en conferencias, ferias de libros y actos públicos en Latinoamérica y España. Vive exiliado en España, con su esposa española y sus hijos, y en la actualidad coordina la Plataforma Pro Derechos y Libertades, que defiende los derechos humanos y las libertades con un enfoque especial en Turquía.

Por qué la Asociación de Periodistas de Elche (APE)

Paro, prácticas no remuneradas, becas que sustituyen puestos de empleo, zona de confort al acudir siempre a fuentes institucionales… Aunque la precariedad es la máxima de nuestras preocupaciones en el oficio periodístico, no son pocas las razones por las que creímos necesario crear la APE, la Asociación de Periodistas de Elche. Hace casi un año que iniciamos nuestra andadura como colectivo profesional y desde entonces hemos organizado conferencias mensuales, hemos lanzado varios comunicados de denuncia por determinadas situaciones dentro del oficio, hemos generado sinergias con varias instituciones como la UMH y seguimos enviando ofertas de empleo a nuestros y nuestras asociadas, entre otras acciones.

En resumen, en la APE luchamos por dignificar la profesión, y lo hacemos día a día desde la heterogeneidad de nuestra asociación, formada por profesionales y preasociados especializados en diferentes ámbitos y de todas las edades. Es esa combinación de juventud, experiencia y ganas de apostar por un periodismo digno lo que nos enriquece como colectivo. Cada afiliado y afiliada aporta su granito de arena; no queremos una asociación en la que sus miembros participen de una forma pasiva, que se limite al pago de la cuota anual. Contamos con todos y todas para dinamizar el funcionamiento del proyecto y para poder ofrecer los diferentes puntos de vista de puertas hacia fuera, eso sí, siempre con un eje común: la defensa del periodismo.

En nuestra ciudad hemos asistido en los últimos tiempos a despidos, reducciones de plantilla, contratos muy precarios e incluso a desaparición de redacciones

En un contexto en el que la crisis ha puesto en duda a prácticamente casi todos los estamentos de nuestra sociedad, inclusive el nuestro —que ya estaba en crisis—, somos nosotros quienes debemos recuperar parte del prestigio perdido. Debemos demostrar que somos necesarias. Y eso pasa ineludiblemente por nuestra mano. Al fin y al cabo, tenemos que ser los y las propias periodistas quienes digamos “Basta” ante la situación de crisis que vivimos en la profesión, tanto a nivel nacional como local. En nuestra ciudad hemos asistido en los últimos tiempos a despidos, reducciones de plantilla, contratos muy precarios e incluso a desaparición de redacciones.

Sólo con nuestra organización y con unas reivindicaciones comunes para todas, podremos hacer frente a la situación actual que vivimos. Hemos visto el nacimiento tanto en el plano estatal como local de nuevos medios, demostrando que otro periodismo puede ser posible y puede vigilar al poder. Luchemos por él, por el derecho al libre acceso de la información y contra la connivencia entre el oficio y el poder, como hemos visto tantas veces. Sin periodistas no hay periodismo. Y sin periodismo no hay control al poder.

La Ape inaugura este sábado su ciclo de conferencias sobre el Periodismo del siglo XXI con el analista de audiencias digitales Jaime Agulló

Bajo el título “Mediciones digitales: una visión desde dentro”, el ilicitano Jaime Agulló, con más de 20 años de experiencia en el sector, ofrecerá una conferencia en el Salón de Actos de Radio Elche el sábado 30 de enero a las 11 horas, con motivo de la primera jornada periodística organizada por la Asociación de Periodistas de Elche (APE). Agulló, que actualmente es director general de comScore EMEA para el sur de Europa, África y Oriente Medio, impartirá una charla para analizar la situación actual de los medios de comunicación y de la publicidad en Internet. El evento está dirigido a periodistas, estudiantes de periodismo, publicistas, comunicadores y a la sociedad en general, ya que la entrada al mismo es libre.

El ponente

Además de dirigir la empresa líder mundial en medición digital (comSocore), Agulló, licenciado en Publicidad por la Universidad Complutense de Madrid, es director de Investigación en varias agencias de medios y está especializado en audiencias de medios digitales. Formó parte del equipo inicial de Terra en el año 2000 como desarrollador de mediciones de audiencia en España y Latinoamérica. Además, el año 2015 fue designado como responsable para la región South EMEA (Southern Europe, Middle East y África).

Esta será la primera de una serie de conferencias organizadas por la Asociación de Periodistas de Elche a lo largo del año para intentar conocer y analizar las claves del periodismo actual y los retos futuros. La APE se constituyó el pasado mes de octubre y su objetivo es defender los intereses profesionales del colectivo de periodistas y velar por el pleno ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información de una manera seria y responsable.

Jaime Agulló analiza la medición de audiencias digitales
Jaime Agulló analiza la medición de audiencias digitales