Soy periodista

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Marga Guilló Durà, de ADR Camp d’Elx, en el encuentro sobre comunicación y cambio climático
Por Sandra Morell Alemany

El periodismo era mi sueño. Buscar historias, investigar, preguntar, contrastar… y, después, contarlo por la radio. Quería cambiar algo, que la sociedad estuviera informada, que tuviera poder, que no la pudieran engañar. Eso es el periodismo para mí y eso creía que era: informar, contar realidades e invitar a la reflexión y al cambio.

Mi realidad, sin embargo, es muy diferente.

Empecé a estudiar Periodismo en 2005. Terminé en 2016, compaginando estudios con trabajos precarios en los últimos años. Desde entonces y hasta hace poco, tenía una duda: ¿soy periodista? Solo tenía un título y pocos meses de prácticas en un medio local. Es verdad que he intentado continuar formándome y no descolgarme demasiado, pero me he perdido muchas cosas importantes y he sentido miedo y cierta inseguridad respecto a mis capacidades.

Así que he llegado a pensar que el periodismo para mí iba a ser solo eso, un sueño.

Encontrar a la Asociación de Periodistas de Elche (APE) me ha ayudado a afrontar miedos e inseguridades y a abrir nuevos caminos, siempre acompañada.

Por ejemplo, he descubierto el periodismo comunitario. Desde la APE, colaboramos con compañeras de la red asociativa local en la comunicación de laII Trobada d’Associacions d’Elx, en septiembre de 2019. En este marco, organizamos junto a activistas ecologistas, un encuentro sobre cómo informar del cambio climático y el medio ambiente con enfoque territorial. Trabajamos mucho para preparar las actividades, con reuniones previas y aportando lo mejor de nosotras. Esta experiencia me ha permitido compartir tiempo con personas estupendas, trabajadoras y muy comprometidas. He conocido el entramado asociativo local y me he dado cuenta del papel protagónico de las mujeres. He aprendido mucho de las compañeras y he descubierto que se puede hacer otro tipo de periodismo.

He vuelto a conectar con mi sueño. Ahora sí, estoy segura de que esto es lo que me gusta y de que puedo hacerlo. Sé que soy periodista, y voy a seguir trabajando para conseguirlo.

Desinformación por coronavirus

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Por Sandra Morell Alemany

En estos días tan extraños y convulsos de confinamiento por coronavirus no puedo creer lo que veo. Podía esperar algunas cosas, aunque no imaginaba la irresponsabilidad y la falta de escrúpulos de algunos medios “de comunicación” a los que llamaría medios “de difusión de bulos”. Eso no es periodismo, es bulocracia y mata a la información.

Sé que hay muchos profesionales que son honestos y rigurosos con la información, pero el ruido que hacen los otros es insoportable porque cuentan con la colaboración de grandes medios para esparcir sus mentiras o medias verdades y crear odio, miedo y crispación en una sociedad que está atravesando una situación terrible. Además, la bola engorda a través de la redes sociales y se difunden mensajes falsos y capciosos.

Un ejemplo son las publicaciones de algunos medios o periodistas durante esta emergencia social. En la primera imagen se muestran dos portadas de ABC, una referida al Covid-19, de abril de 2020, y otra sobre el rescate a la banca de 2012. Para informar sobre medidas sociales ante el coronavirus, utiliza la palabra “alud”, algo que arrasa con todo a su paso. Sin embargo, la ayuda a la banca es un “dulce rescate”. Las palabras se usan con clara intencionalidad: a los bancos se les rescata dulcemente, mientras que rescatar a las personas significa imponer ideología. Rescatar a la gente es ideología y rescatar a la banca es justo y necesario.

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La segunda imagen es de elEconomista.com. Aparecen dos noticias contrapuestas en las que se observa que depende de quién proponga unas medidas similiares, son buenas o malas y se cuentan de una manera u otra. El tercer ejemplo es un bulo que difunde Eduardo Inda, desmentido por el Parlamento Europeo. Este periodista tiene 169.000 seguidores en Twitter, 169.000 personas que reciben el bulo como si fuera información veraz. Sigue el principio de miente que algo queda. Y eso no es periodismo, por mucho que se empeñen.

 Estamos presenciando un uso de los medios de comunicación que responde más al partidismo, la falacia y al todo vale, que a la función y responsabilidad social del periodismo. ¿Dónde queda la ética, el rigor informativo, la veracidad, las voces expertas?¿Dónde queda la información? El periodismo es un servicio esencial que no podemos ensuciar.

 Es indecente pretender imponer los intereses privados disfrazándolos de información, sin importar el miedo, la psicosis y el caos que se crean en una sociedad al borde del colapso en la que las personas más vulnerables se han vuelto a quedar sin nada. Eso no es periodismo. Eso no podemos permitirlo.

Assemblea General Extraodinària i Convivència APE 2020

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Convivència APE 2019

CONVIVÈNCIA APE 2020 – PROGRAMA 

Diumenge, 2 de febrer – Centre Social del Derramador 

11.30 h Benvinguda 

12.00 h Presentació 

13.00 h Assemblea General Extraordinària

– Nomenament de nous càrrecs Junta Directiva

14.00 h Dinar 

16.00 h Debat lliure 

17.00 h Dinàmica 

18.00 h  Comiat i tancament 

Convivència APE 2019 

Comunicado APE por los despidos en Información

Desde la Asociación de Periodistas de Elche (APE) queremos manifestar nuestra solidaridad con la plantilla del periódico Información, que ha vuelto a vivir otro capítulo de despidos, esta vez a tres periodistas y cuatro administrativos. Una pésima noticia para el periodismo en general y para el de nuestra zona en particular, mostrando una vez más que el sector continúa en una situación complicada, en la que los recortes y las reducciones afectan los de siempre, las y los trabajadores.

Es óbice recordar la importancia del periodismo para una ciudadanía informada y que a su vez sus profesionales puedan fiscalizar las actuaciones tanto de la política como del resto de ámbitos y sectores, cumpliendo con el Derecho a la Información.

Asimismo, tampoco queremos olvidarnos de que el grupo Prensa Ibérica, propietario del diario Información, adquirió el Grupo Zeta (dueño de rotativos como el diario Sport o El Periódico de Catalunya) por unos 10 millones de euros y una quita de deuda de Zeta hacia entidades financieras del 70% en 2019. Poco después, se inició en Prensa Ibérica un “plan de ajuste” que afectó a 60 trabajadores de todo el país.

Otra decisión empresarial en la que vemos una vez más la gestión que se realiza, y por dónde viene la reducción de recursos y los recortes: por la plantilla, la parte fundamental para sacar adelante el diario.

Por último, también queremos mostrar nuestro apoyo a los y las compañeras del periódico que hoy han publicado sus noticias sin firmar. Y animamos a la plantilla a que siga manteniéndose unida ante la situación de recortes y movilizándose contra los mismos.

Cómo conté el Camp d’Elx por las ondas

Teresita Quiles
Con Teresita Quiles, la poetisa del Vinalopó, en su casa de Matola.

JOSÉ RAMÓN ESQUINAS

Hace ya algún tiempo que me metí en una casa cochambrosa y llena de poesías colgadas de las paredes. Eran de la poetisa del Vinalopó, Teresita Quiles, una octogenaria que tuvo la oportunidad de marchar a Madrid a estudiar siendo una niña y no lo hizo por imperativo de su madre, que temía lo que pudieran decir de ella los vecinos. En su pequeña morada de Matola, que compartía con su nieto, me refugié de la realidad entre sus versos por algo más de una hora y, cuando salí de aquellas cuatro paredes, comprendí que hay historias enterradas por el paso del tiempo que te topas en el camino inesperadamente y que hacen falta, me hacían falta.

Ésta fue una de las 400 personas del Camp d’Elx a las que entrevisté al azar a lo largo de un año y medio de travesía por el campo ilicitano. Han pasado ya tres, y puedo decir que ha sido unas de las experiencias periodísticas más placenteras que nunca he vuelto a vivir. Un recorrido por las pedanías era una serie de 29 reportajes radiofónicos semanales de 35 minutos que se emitían cada domingo en el programa Los fines de semana de TeleElx Radio Marca, donde colaboré más de dos años. Los libros de Baltasar Brotons me ayudaron mucho en el camino, ya que fue uno de los veteranos que mejor han reflejado la evolución del campo. Por eso también aproveché para orquestar un homenaje a título póstumo con vecinos allegados a él. También recuerdo el emotivo homenaje al artista Paco Viudes o al hotel de Arenales en sí, recreando cómo eran las instalaciones en los años sesenta a través del testimonio de María Sabater, la viuda del constructor que levantó este icono que lleva muchos años agonizando en primera línea.

Esta aventura local me dio otra perspectiva de todo. Sobre todo me hizo plantearme por qué el ser humano tiene ese ansia de viajar hacia límites insospechados si no conocemos al vecino que vive al lado. La misión era, también, lograr que residentes de otras pedanías o de ciudad empatizasen y conocieran costumbres próximas que en conjunto hacen grande a Elche, teniendo en cuenta que el grueso del término municipal es terreno rústico.

Doy gracias de haber podido tocar muchos timbres y haberme tomado muchas infusiones al cobijo de esa buena gente del campo para conocer por qué viven, dónde viven, qué inquietudes y miedos los acompañan cada día… Doy gracias también por haber sido fuerte de voluntad cuando en otros sitios no me abrieron la puerta, cuando no sabía dónde ir y hacía kilómetros y kilómetros con mi pequeña Opel Combo buscando historias que mereciera la pena contar, que me llevasen a los años cincuenta cuando los novios se hacían novios en los cines al aire libre y cuando la aprobación de los padres era esencial. O historias de superación.

El trabajo era completo, porque después de almacenar horas y horas de testimonios en la grabadora donde había de todo (desde un experto en Historia contando los orígenes de la torre de Carrús hasta vecinos indignados porque se sienten olvidados por la Administración), llegaba la parte en la que el Adobe Premiere y yo nos veíamos las caras. Una línea de tiempo y 35 minutos para hacer viajar al oyente. La postproducción es esencial. Sonidos de campanas, violines o del arado en el campo acompañan al mensaje y lo hacen más fuerte para introducir a todas estas familias, que sin tener nada que ver las unas con las otras, contaban su vida desde su prisma.

Esta experiencia me ofreció la capacidad de orientarme y conocer el entorno. Desconocía la cantidad de pedanías que hay en Elche cuando me encargaron la tarea, y eso que me he criado en una, en Torrellano Alto, que no Torrellano Bajo, que es otra, para quien no lo sepa.

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Protagonistas de la serie Un recorrido por las pedanías, de TeleElx-Radio Marca

En aquellos tiempos tenía mínimas tablas en esta profesión. Era un recién graduado que necesitaba un soplo de aire que lo hiciese reaccionar y servir de altavoz de infinitas personas que nunca tienen su sitio en la radio, en la tele o la prensa porque damos sus testimonios como meras formas de vivir, y siempre le damos más espacio a la urgencia, al representante, a la autoridad, convirtiendo al final el mensaje en homogéneo y sin novedad. Estoy orgulloso de haber contado tantas formas diferentes de vivir y de haber llorado con ellas. Gracias Teresita Quiles en representación de todas esas mujeres y hombres que me trataron con tanto cariño y con esa suave admiración de “un periodista quiere conocernos”. Este fue otro motivo que me dio para pensar que no podemos alejarnos de la gente porque entre todos construimos el relato y separarnos sólo conlleva que el ciudadano de a pie nos relacione con otras esferas, y dude.

Con todo ello aprendí que el periodismo es la calle. Es escuchar, palpar, entender y empatizar. Hace algo más de cuatro años que tengo un papelito más grande que un Din A3 firmado por el Rey que dice que soy graduado en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández de Elche. No entraré en el debate sobre cuánto nos prepara asistir a clases teóricas y carentes de práctica durante cuatro años, pero gracias a ese paso puedo decir que he sido testigo “acreditado” de historias sobrecogedoras del campo ilicitano, y sólo a 10 kilómetros de casa.

En cuanto a mi trayectoria, durante el tercer curso de Periodismo, compaginé por primera vez clases con prácticas en verano en TeleElx, la que en ese momento era la única tele local en la ciudad (saludos a los compañeros de Elche 7TV). Después de cubrir ruedas de prensa y realizar algún que otro reportaje descubrí que este podía ser mi camino. Todos los días llegaba a casa extasiado, transmitía a mi familia tanta felicidad al ver que al final le había encontrado sentido a la carrera que la sonrisa nunca se me desdibujó aquel verano. Lo más reconfortante vino después, cuando me propusieron colaborar en el mismo grupo de comunicación pero esta vez en la radio, colaborando como reportero en un magacín de fin de semana. Ahí las pedanías alcanzaron su espacio de reivindicación y mostraron su identidad, o esa fue, al menos, la intención.

Después acabó el proyecto con este magacín y nunca más se retomó, toda una lástima. Con incertidumbre por no saber hacia dónde tirar y sin ningún quehacer, me dediqué a estudiar inglés y diseño gráfico, así como a grabar videos en Youtube para no perder esa conexión entre la cámara, la gente y los relatos, bajo el nombre #Esquinasheterocromicas (canal que me gustaría reactivar y no he encontrado momento).

Trabajando en un un rent a car y durante ese periplo recibí la oferta de colaborar en el diario Información Elche, hace ya algo más de dos años. Renuncié a entregar y ordenar coches y desde entonces cubro la actualidad de la comarca. Pero este es un berenjenal en el que me gustaría meterme en otro momento para contaros, ya que el chip en este trabajo es completamente diferente al relato distendido del Camp d’Elx. Prima más la prisa, los cambios y hace falta mucha paciencia.

Referents

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Encontre amb Pilar Algarra al Pinós, 1992 / El Cabeço

PER LORENA ESCANDELL CARBONELL

La xarxa de periodistes i fotoperiodistes feministes del País Valencià Les Beatrius hem preparat la ciberacció #Referents per tal de visibilitzar i reconéixer les nostres mestres i companyes de professió, perquè en tenim a grapats, encara que l’androcentrisme i el sexisme les menyspreen i les oculten. Pilar Algarra (el Xinorlet, Monòver, 1964) és una de les meues aportacions, per ser-ne inspiració, tal vegada per connectar-nos gènere i territori: ambdues som hereves de la Serra del Coto, al Vinalopó Mitjà. La vaig conéixer amb onze anys, quan presentava Notícies Nou, al vindre a l’escola perquè un grupet d’estudiants l’entrevistarem, convidada pel nostre mestre. Des de llavors, en veure-la per la tele, en pensava: Si ella pot, per què no jo?

Que important és tindre referents propers amb els quals poder connectar i descobrir vocacions, compartir, aprendre i defendre una professió i, a més a més, situar-nos al món.

Rosa Solbes (Alacant, 1950) n’és un altre exemple: figura destacada del periodisme de la Transició, escriptora i activista feminista. Llegir la seua biografia Rosa Solbes. El periodisme insurgent (Austrohongaresa, 2016), escrita per Esperança Costa i Gimeno, ens apropa al periodisme valent que busca insistentment, assenyala i enquadra, amb la convicció ferma de ser contrapoder i servici públic; amb el cos exposat i l’estomac encongit. També ens descobreix pràctiques, fites i alens, així com la nostra història dels darreres quaranta anys, inclosa la del periodisme (en) valencià, i amb perspectiva de gènere. És a dir, allò que s’obvia a les facultats, almenys a les del sud, faltes de models i d’experiències d’estudi i aprenentatge propis i propers, i que, per si no n’hi hagués prou, també ens estem perdent a hores d’ara en la pràctica quotidiana.

A les redaccions que no s’han desmantellat encara o als altres espais de treball a on ens han desplaçat forçosament, a casa sobretot, no tenim gent veterana de call i sola desgastada: periodistes que acumulen els coneixements, sabers i experiències que ens mantenen en alerta i mitjançant els quals aprenem els codis fonamentals de l’ofici. Així és com no fem servir ni valdre la memòria col·lectiva de la professió i com estem desarmant, en definitiva, les genealogies del periodisme, de manera que hi ha reflexions que no fem i aprenentatges que no incorporem i, per tant, àmplies possibilitats de confondre’ns, equivocar-nos i, el que és inadmissible, persistir en les errades. Per creatives i entusiastes que siguem, necessitem patrons d’aprenentatge, fins i tot per a ressignificar-los i fer-ne uns altres de nous.

Diuen que la funció del periodisme és contar què passa al món. Per a mi, el valor dels i les periodistes implica explicar per què passa allò que passa al món: intentar dissipar la confusió en la qual volen instal·lar-nos, posar llum allà on altres posen foscor, fer les preguntes i buscar les respostes que ens ajuden a comprendre’ns com a individus i comunitats, saber qui som, d’on venim i cap a on ens dirigim; en suma, facilitar claus per a afrontar els reptes de les societats actuals: diverses i complexes, canviants i desconcertants. I, per a assumir aquesta tasca gens fàcil, necessitem companyes i companys que hagen viscut més i diferent de nosaltres, les hemeroteques vives del periodisme, com sol dir un col·lega prejubilitat d’Elx.

Calen espais d’encontre i acció col·lectiva, com les Beatrius, on compartim i “donem la llanda” amb Rosa Solbes i altres referents, per a connectar, contar-nos i crear sinèrgies, també estratègies perquè puguem subvertir les lògiques neoliberals i patriarcals, desmuntar la individualitat, desnaturalitzar la precarietat, descosir la desmemòria, fer i defendre, al cap i a la fi, el periodi(gne)sme, juntes.

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Mural 8M Les Beatrius, amb Rosa Solbes (centre) València, 2018

El aborto sigue siendo tabú en los medios locales

Por Judith Maldonado Molina

Como mujer, el aborto me parece una cuestión importante en mi vida, porque lo considero un derecho a defender para mí y para mis compañeras. Como periodista, lo concibo como tema susceptible de protagonizar cualquier pieza mediática porque cumple con los criterios de noticiabilidad. Como ilicitana, me interesa aún más saber cómo se aplica la ley en mi ciudad.

Para finalizar el Grado en Periodismo decidí, con mi tutor Miguel Ors Montenegro, que mi trabajo de fin de carrera sería un reportaje sobre el aborto en Elche. El objetivo era contextualizarlo en la ciudad, entender esta realidad desde diferentes perspectivas y dibujar el recorrido histórico de las mujeres que lucharon -y lo siguen haciendo- por este derecho en la urbe de las palmeras.

Parece que la palabra “aborto” asusta, que cuando preguntas por ella se enciende automáticamente una alarma en la persona receptora que la hace estar alerta. Esto demuestra que todavía existe recelo a hablar sobre un hecho que afecta a millones de mujeres y un estigma que las persigue. Por este motivo, la comunicación con las instituciones sobre el tema no es fácil. En este punto tendrás que sacar tu lado más insistente y ser avispada para conseguir lo que necesitas. Pero, además, en Elche se cuenta con otro hándicap: apenas existe documentación y, la que hay, está dispersa.

La información de la que disponemos sobre el aborto en Elche se la debemos a las agrupaciones de mujeres que a lo largo de más de cuarenta años guardaron papeles y recuerdos.

Podemos confirmar la falta de interés de los medios de comunicación ilicitanos por recoger estos documentos y, sobre todo, por despertar el debate no solo nacional, sino mundial, en el terreno local. Las escasas publicaciones al respecto no se han enfocado desde una perspectiva de derechos, sino que se centran en las cifras y, en ocasiones, reproducen tabúes y estereotipos sociales.

Es responsabilidad de los periodistas romper con el discurso oficial, ofrecer una información adecuada y favorecer a la capacidad crítica de la ciudadanía.  Para ello es necesario reflejar las diferentes realidades que viven las mujeres.

Como recuerda  la periodista Lorena Escandell Carbonell, hay mujeres que no tienen hijos porque no quieren y es esa libertad de elección la que nos hace vivir con más autonomía. Para entender lo que se defiende desde los colectivos feministas, os invito a que tengáis presente lo que me dijo la activista Magdalena Melgarejo: que no debemos confundir los derechos con las obligaciones.

Pero no solo podemos señalar a la prensa. Es importante que los partidos políticos se posicionen sobre las condiciones del aborto, porque, aunque sea una competencia nacional, las acciones locales van a afectar a las mujeres de la ciudad que gobiernan. No solo consiste en mejorar la sanidad, sino en trabajar en el ámbito educativo, cuidar las campañas publicitarias, facilitar el trabajo a las asociaciones feministas, introducir la perspectiva de género en la agenda cultural… una larga lista de pequeños gestos que puede marcar la diferencia entre evolución positiva y estancamiento. Así que sí, el aborto también es política local y no nos olvidemos de que las mujeres tienen más que decir sobre él.

Como mujer, continuaré luchando con mis compañeras por la defensa de nuestros derechos. Como periodista, seguiré con esta investigación y aprenderé de los profesionales que me rodean. Como ilicitana, me volcaré por hacer de mi ciudad un lugar ejemplar.

Así aprendí a ser periodista

Rueda de Prensa de Narcís Serra en PSOE Elche- Elecciones Europeas junio 1994
Rueda de prensa de Narcís Serra en Elche, 1994 / José García Domene

POR DOMINGO LÓPEZ

Empecé a estudiar Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) el año que murió Franco; sí, ese al que ahora algunos intentan “resucitar”. Por eso, a finales de 1975 y durante buena parte de 1976, todavía era habitual encontrarse por los pasillos de la universidad a parejas o grupos de “grises” retirando carteles o disolviendo, porra en mano, alguna que otra reunión o asamblea de estudiantes. En este ambiente de explosión de libertad aún reprimida aprendí lo que era el lead o entradilla de una noticia, la fórmula de las cinco W (What, Who, When, Where, Why) y una H (How), es decir, el qué, quién, cuándo, dónde, por qué y cómo, que siempre deben responderse en una información para que ésta sea completa y las pautas, y normas básicas para la correcta redacción periodística. 

También conocí cómo se organizaban las distintas secciones de un periódico y me explicaron las claves para hacer un reportaje en sus diversas variantes o para plantear una entrevista; todo siempre acompañado de mucha teoría sobre los medios de comunicación,  Marshall McLuhan (el de el medio es el mensaje), Umberto Eco, la semiótica de la comunicación de masas, ética periodística, algo de economía, política, relaciones internacionales, la comunicación en el ámbito de la publicidad, etc., etc. Incluso tuvimos la oportunidad de hacer unas pequeñas prácticas de radio y televisión en los estudios que la UAB inauguró casi al final de los cinco años de carrera. Algunos de mis profesores, como Lluís Bassets, siguen hoy activos en medios como el diario El País. Otros, es el caso del ya desaparecido Iván Tubau, han dejado una profunda huella en el periodismo cultural de prensa escrita y televisión. 

Durante toda la carrera, y con la excepción de puntuales trabajos que nos encargaban los profesores a lo largo de cada curso, no tuve la oportunidad de realizar prácticas en ningún medio de comunicación. Eso sí, trabajé muchos fines de semana de caddie en el club de golf de San Cugat del Vallés; y en los veranos, me dediqué a recoger melones en el campo de Murcia o a poner copas en un pub de mi pueblo, Alcantarilla. Hasta me atreví un año a hacer la vendimia por tierras francesas. Necesitaba pasta y entonces la opción del repartidor de Telepizza aún no había llegado.

Así que, de pronto y casi sin darme cuenta, me veo con la carrera acabada y en posesión del título de Licenciado en Ciencias de la Información. Ya era periodista. Eso pensaba yo, pero la sensación que tuve cuando dejé la facultad era parecida a la que experimenté cuando me saqué el carné de conducir: había aprobado el examen, sí, pero no me atrevía a coger un coche y mucho menos a circular por una gran ciudad. Es decir, me faltaba lo esencial: práctica y rodaje.

En mi caso, y para ponerlo aún más complicado, mis primeras experiencias “periodísticas” fueron en una publicación comercial gratuita. Me harté a escribir reseñas publicitarias y publirreportajes al dictado, pero eso no era periodismo. Para que el circuito se fuera completando, poco después tuve la oportunidad de trabajar como corresponsal del diario La Verdad y de Radio Nacional de España (RNE) en Alcantarilla.

En la facultad no me habían enseñado cómo tratar a los políticos y, por mucha teoría recibida, tampoco me habían dicho cómo evitar pillarme los dedos con algunas informaciones.  De modo que la primera consigna que me dio mi redactor jefe de La Verdad fue: “Tú cuando llames a un concejal por teléfono empieza tuteándole y recalca la fuente todas las veces que sea necesario en la información”.

Y como suele ocurrir en todos los pueblos (y diría que, incluso, en muchas ciudades), dado que los ayuntamientos suelen ser los entes generadores de la mucha o poca información diaria, en ese periodo pude comprobar las dificultades y trabas con las que se encuentran los corresponsales de pequeñas localidades para obtener noticias. Era frecuente tropezarme en plena calle o en una cafetería con esos concejales y políticos con los que trataba, momento que aprovechaban para echarme la bronca porque lo que había salido publicado ese día (en especial el titular, que te lo había cambiado el redactor jefe) no era de su agrado. Por muchas explicaciones que dieras, sabías que se te había cerrado una puerta durante una buena temporada. 

Total, que entre la corresponsalía, colaboraciones en la Hoja del Lunes de Murcia, la aventura de poner en marcha Radio Alcantarilla, además de otras experiencias en publicaciones de carácter semanal, buena parte del rodaje estaba ya culminado y el diario La Verdad me ofreció un contrato de redactor en su delegación de Elche. Aquí vine para trabajar durante algo más de tres años cubriendo todo tipo de acontecimientos y cogiendo cada vez más “tablas” hasta el punto de atreverme con la elaboración, de vez en cuando, de artículos de opinión. Y tengo que agradecer al delegado de La Verdad de entonces, Arturo Andreu, que me animara a compaginar la información con la opinión, sabiendo en cada momento qué estaba haciendo y las diferencias entre una y otra.

Más tarde trasladé los trastos al diario Información, medio en el que he desarrollado la parte más extensa e importante de mi vida laboral y donde desempeñé labores informativas prácticamente en todas las secciones, si bien en una última etapa me centré más en la información económica y política.

Pasar por las distintas secciones de un periódico es probablemente la mejor forma de convertirse en un “todoterreno”, una especie de profesional del periodismo en fase de extinción. Te da una visión mucho más amplia de la realidad social, te permite conectar con muchos más colectivos ciudadanos (potenciando tu agenda de contactos) y adquieres resortes en la redacción periodística para atender cualquier evento, sea del tipo que sea, de una forma más que digna. 

Llegado a este punto, y para entrar un poco en la polémica suscitada al decidir la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) suprimir la disposición adicional que permitía, con carácter excepcional, la admisión como socios de quienes, sin tener la titulación de Periodismo, Comunicación o Comunicación Audiovisual, ejercen el periodismo como principal medio de vida, diré que el título certifica que has recibido una formación y que, supuestamente, estás preparado para ejercer la profesión, pero no te acredita como periodista. Y me voy al Diccionario de la Lengua Española para buscar el término ACREDITAR:  hacer digno de crédito algo, probar su certeza o realidad, afamar, dar crédito o reputación, dar seguridad de que alguien o algo es lo que representa o parece. Éstas son las tres principales acepciones. 

Como en todas las profesiones, la de periodista se puede desempeñar con mejor o peor criterio, actitud y competencia. En mi caso, la práctica y el trabajo jornada tras jornada en una etapa en la que todavía no habían irrumpido con fuerza las nuevas tecnologías, ha sido lo que ha hecho sentirme periodista, no la posesión del título, aunque no reniego por ello de lo que aprendí en la facultad. Luego está la cuestión de la ética periodística, algo que, en mi opinión, se ha devaluado mucho en los últimos años con demasiados casos de periodistas o pseudoperiodistas con pocos escrúpulos, atrincherados en determinadas posiciones ideológicas y que optan por enarbolar banderas en detrimento de la necesaria objetividad informativa.

Si a esto unimos los efectos de la crisis en el sector, el deterioro de la profesión por la precariedad laboral y las exigencias de empresas que no ven más allá de contar los clics o pinchazos de una noticia en Internet, junto a la irrupción de las redes sociales como herramientas alternativas (con todo lo bueno y lo malo que tienen) a los medios clásicos, tenemos el cóctel completo que configura la realidad actual del sector. Una realidad marcada, como la política, por un preocupante descrédito de la profesión.

Les dones no som un tema

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Manifestació contra la violència a Gaza. Elx, 2014 © Lorena Escandell Carbonell

PER LORENA ESCANDELL CARBONELL

Arriba el 8 març. El telèfon toca més de l’habitual. Els mitjans de comunicació preparen continguts pel Dia Internacional de les Dones. Parle amb diverses companyes i companys. Alguns ho tenen clar o almenys mitjanament reflexionat; altres no tant, malauradament. D’entre les propostes que plantegen, identifique dues pràctiques periodístiques ben diferenciades. D’una banda, qui pensa el 8M com una oportunitat per a situar temes en l’agenda, com ara la relació entre la forma en què representem dones i homes en les produccions culturals i la violència de gènere. D’una altra, qui troba en aquesta data una excusa per a omplir les programacions i els espais suposadament informatius sense fer cap mena d’esforç.

Reproduïsc una conversa típica:

−Vull parlar de dones, afirma la meua interlocutora.

−De quines dones? I de què exactament?, li responc.

−De dones, de les dones d’aquí, continua.

−Ja, però de quines situacions? –li torne a preguntar−. Les dones ho abastem tot, cal enfocar més i millor.

−Bé, et contacte perquè tu saps més del tema.

Referir-nos a les dones en genèric, sense cap reflexió prèvia ni sentit crític, implica, per a començar, un falta d’originalitat i d’escassa voluntat creativa; i, en essència, una clara demostració de peresa mental que menysprea la nostra professió. A més a més, aquesta forma de procedir resulta més indignant si és possible en saber-ne que els criteris són altres quan es tracta de temes no associats a la igualtat.

I per si no n’hi hagués prou, açò suposa aprofundir en les desigualtats i en la discriminació de les dones en tant que, des dels mitjans de comunicació, seguim reproduint les asimetries de gènere que ens mantenen en el silenci i en la insignificança.

Què fem? Per una part, ocupar els espais per a repetir missatges i plantejaments, per a no aprofundir ni avançar, de manera que parlem tothora de les mateixes dones (unes quantes blanques i privilegiades) i de les mateixes situacions, sense incorporar perspectives noves i diverses que aporten claus al debat públic per a comprendre i acompanyar els canvis socials. Per l’altra, assumir la no diversitat de les dones i de les nostres realitats, com si una o un grup de nosaltres fórem representatives de la totalitat. Vivim en contextos socials i culturals que ens violenten pel fet de ser dones. Ara bé, això no significa que les nostres condicions de vida puguen ser contades, analitzades i definides d’una manera tan simple i uniforme.

Parlar de les dones en abstracte significa, així mateix, una banalització de les nostres vides, perquè se’ns conceptualitza, com diu la professora Sonia Núñez Puente, com a fetitxes, com a objectes de consum, com a llocs comuns. És a dir, com a subjectes que hi estem i dels quals s’en parla, sense cap poder polític ni agència.

Hem de parlar de les dones a través de les realitats que vivim, comparant-les entre d’elles i en relació amb els homes, amb un sentit crític i una intenció conscientment informativa. Perquè les dones no som un tema. Un tema són les situacions de desigualtat i discriminació que vivim, i fins i tot, les nostres aliances i resistències: és aquí on cal parar atenció.

 

Curso en Elche: “Tratamiento informativo con enfoque de género de conflictos armados y violencia”

La APE ha colaborado en la gestión de esta actividad:

Curso Tratamiento informativo con enfoque de género de conflictos armados y violencia 

Docencia Periodistas y comunicadoras de LolaMora Producciones 

Fechas 22-23-24-25 julio 2019 

Lugar Campus UMH Elche 

Convocatoria Cursos de Verano UMH 2019 | Cultura UMH

Patrocina Unidad de Igualdad UMH 

Inscripción Gratuita –> Aquí